Y cuando México despertó…
Estoy sentado afuera de la Plaza Río: esperándola. Ya lleva media hora de retraso. Escucho el Funeral de Arcade Fire. Traigo puesta la camiseta de París que me trajo.
Para mí, París es eso: un estampado en una camiseta, no existe, es artificial, nada más: un set espectacular para películas hollywoodenses de amor y acción, un set de historias de superhéroes de cómics. ![]()
París son chocolates, museos, ciudadanos sucios, fotos y Oranginas. París, su ciudad favorita, su lugar para recargar baterias, en donde le encanta pelearse con su primo, su tía, caminar sola, perderse en las laberínticas calles parisinas, evadiendo hindús y argelinos, disfrutando los aparadores coloridos de pasteles, hurgando librerías: todo es fotogenético.
Me encantan sus encuadres que siempre miro con gusto. Ojalá que el siguiente verano sí pueda acompañarla y compartir la aventura de 12 horas de vuelo juntos...
...De repente salen, no sé de dónde, un ejército verde, con banderas tricolor. Salen de todos lados, de todos los rincones, las alcantarillas, los cerros de la ciudad. Otro puñado de autos con pintas en sus vidrios: Viva México cabrones, México rifa!, 5-0. Hasta entonces entiendo: ganó la selección. Me siento ridículo: soy el único que no grita y brinca. Me quito los audífonos para escuchar una música diferente, gozosa, una mezcla de gritos y pitidos. Un flashazo me remonta a la prepa, cuando era futbolero. Ahora no, casi no, pero la emoción se siente de todos modos.
Y por fin llega a salvarme de viejos recuerdos.
Resplandece. Es que su piel es blanca, delicada, bella.
Beso.
Abrazo.
Me toma de la mano, en el camino me da una excusa cualquiera a la que no le doy importancia, lo que me importa es que llegó.
Quiero tomar una foto para mandársela a mi tía, dice y captura una y otra vez al montón de camisas verdes invadiendo al Cuauhtémoc.
Y cuando México despertó el PAN todavía seguía ahí, le digo. Nos reímos.
Mano otra vez.
Caminamos hacia el cine: nuestra misa, nuestro ritual, nuestro deporte favorito (entre otros).
Me gusta cómo me sostiene la mano, me toma el dedo, como una niña.
También me gusta su sonrisita pícara.
Hay que volar a París.


El escritor ondero José Agustín inauguró el Primer Festival de Cine Documental Musical In-Edit, allá en Puebla con una lectura titulada "¿Cuál es el soundtrack de tu vida?" en punto de las 6pm. Horas antes tuvo una plática con la periodista Paula Carrizosa a quien le confesó que la música era su memoria y toda su vida:" Mi memoria ya es una podredumbre definitiva: la música la tengo en las neuronas, recogida en medio, estoy fregado."


